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domingo, 10 de agosto de 2014

La Peña de Cenicientos.


He tenido la suerte de subir un par de veces a la Peña de Cenicientos (1.252 m.). Y seguro que volveré. Mi profesión y mi mujer me llevaron por primera vez allí ... ¡Y cuánto lo agradezco! Después un agente forestal me enseñó mejor el monte en el que se encuentra la Peña.

El Agente Forestal y al menos otro vecino de Cenicientos están muy orgullosos de su Peña, ¿no es así, César? Y no es para menos, yo también lo estaría.

Pues bien, hace unos meses, junto a unos amigos volví a subir a la Peña y aquí voy a dejar unas fotos que lo atestiguan y algunos comentarios de lo que vimos.

Voy a comenzar copiando literalmente lo que al respecto de la peña aparece en la web oficial de Cenicientos: "En las cumbres de Peña Buvera, también conocida como peña grande, y la peña chica o silla de caballo comienzan las primeras estribaciones de la Sierra de Gredos, además de ser el lugar donde nace el río Tietar. Existe en estas montañas una gran riqueza faunística y florística de hecho el término municipal de Cenicientos está incluido en una zona de Especial Protección de las Aves, denominada Encinares del río Alberche y Río Cofio, que considera especies protegidas el águila imperial ibérica, buitre leonado, buitre negro, cigüeña negra, águila perdicera y búho real."

Para situarnos, estamos en el monte número 51 "Albercas y Alberquillas", del Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid, cuyo propietario es el Ayuntamiento de Cenicientos y que se incorporó a dicho Catálogo en 1862 (¿sería uno de los primeros?).

Situación del monte.
Fuente: www.madrid.org. Catálogo de Montes de Utilidad Pública.













No es difícil llegar hasta el pueblo de Cenicientos y desde allí dejar el coche y comenzar a andar, eso sí subiendo y subiendo una cuesta en cuanto entras al monte. También se puede aparcar en un pequeño espacio al lado de una torre de telefonía, cerca de la carretera, desde el que se puede comenzar a andar.


Vista de la Peña.




Casi desde el inicio de la ruta, podemos apreciar a lo lejos la belleza de La Peña. Y uno puede empezar a desanimarse: ¿Tengo que llegar hasta allí? Pues sí, merece la pena.










A modo de resumen de la vegetación que existe en el monte destacar que existen dos zonas claramente diferenciadas, una es la de solana y la otra la de umbría. En la zona de solana destaca como vegetación arbórea la encina (Quercus ilex ssp ballota), el pino piñonero (Pinus pinea) y el pino resinero (Pinus pinaster), a mayor altitud. En la zona de umbría la vegetación cambia y encontramos cerezo (Prunus avium) y castaño (Castanea sativa) principalmente.

Ascendemos y ascendemos (no es para tanto) y vamos caminando entre encinas, piñoneros y después el pino resinero, en el que se puede ver alguna señal de su anterior aprovechamiento para resinación.




Poco a poco nos adentramos en el monte y ya veremos los primeros cerezos y castaños. En otoño y en primavera son buenos momentos para disfrutar de su belleza.
Caminando entre cerezos y castaños.

Por fin llegamos a la Peña.
Las vistas son espectaculares. Y además podemos ver una torre de vigilancia de incendios forestales.















El día estaba muy claro y pudimos ver desde allí la Sierra de Gredos (todavía nevada).










 Por supuesto, el pueblo de Cenicientos.

Y los pueblos de Ávila de Sotillo de la Adrada, La Adrada, El Tiemblo ... En fin, aunque solo fuera por las vistas, hay que subir a la Peña.













Tras un descanso descendemos pero esta vez yendo por la zona de umbría, donde la masa de castaño va ganando terreno a los pinos poco a poco. Ese día varias especies de mariposas pudimos también observar.




Y por último llegamos al pequeño embalse conocido como Las Albercas. Tuvimos suerte y estaba lleno de agua.

Y fin de la rutita. ¡Otro día inolvidable!

jueves, 15 de mayo de 2014

De Valdemanco al Pico de la Miel.

A muchas personas nos gusta andar por el monte. No voy a hablar aquí de los enormes beneficios de hacerlo, pero sí que voy a iniciar una serie de senderos o rutas, muchas de las cuales se encuentran publicadas en libros o en otras webs y, por lo tanto, no voy a extenderme. Solo unos pocos comentarios y algunas fotos que a mí me ayudan a interpretar el monte.

Pues inicio con una ruta entre Valdemanco y el Pico de la Miel. Aunque no acaba en este Pico, ya que regresamos al pueblo de Valdemanco, pero pasando por el Convento de San Antonio. Ambos pueblos se encuentran en las estribaciones de la Sierra de la Cabrera, en la provincia de Madrid. Y elijo esta ruta con el visto bueno de Guillermo, un amante de esta zona, natural del pueblo de La Cabrera.

Podemos encontrar más información sobre ambos pueblos en las siguientes webs:
- Valdemanco.
- La Cabrera.

La ruta, bien señalizada, tiene su inicio en Valdemanco. Iremos en dirección a Cancho Gordo. Insisto, no voy a dar mucha más información porque en otras webs podemos encontrar más detalles.

Vista de la Sierra desde el pueblo de Valdemanco


Caminando y caminando se llega a la base de Cancho Gordo (me gustaría volver para subir a este pico, que es la cumbre más elevada de la Sierra de La Cabrera, 1568 metros) y desde aquí continuamos hasta la base del Pico de la Miel. Una vez se llega allí uno se plantea si subir o no hasta arriba pero, creedme, merece la pena. Creo que por su cara sur, los escaladores disfrutan bastante. Como yo no soy, me conformo con subirlo por su cara norte. Las vistas son impresionantes. Una muestra.
Al fondo Embalse de El Atazar
¿Alguien conoce la ciudad que se ve al fondo?
El pueblo de La Cabrera desde el Pico de la Miel
Volvemos sobre nuestros pasos para llegar de nuevo a la base de Cancho Gordo. Allí tomamos una senda que cruza y que se dirige hacia el pueblo de La Cabrera. En nuestro "trepidante" descenso (se trata de un rompepiernas, diría que es una senda no apta para gente con problemas en las rodillas) tuvimos la ocasión de contemplar el vuelo de varios buitres leonados (Gyps fulvus). Voy a dejar unas fotos porque creo que también merecen la pena. No son muy buenas, no llevaba un buen objetivo (y tampoco soy un buen fotógrafo). Quizá para la próxima ocasión.


Por fin se llega a la pista asfaltada que va desde La Cabrera hasta el Convento de San Antonio. Aprovecho para hacer una foto de los bellos colores de algunas labiadas, jaras y otros arbustos (muestras de la regresión) que podemos encontrar durante la ruta.


Y llegamos al Convento de San Antonio, al cual no pasamos pero volveré (¡la próxima vez en coche, o igual no!).


Aquí se acaba la pista asfaltada y, continuando por el GR10, llegaremos a Valdemanco. Antes pudimos disfrutar de otra bella planta (propongo que se averigüe cuál es, yo no lo voy a decir).


Y, por fin, a lo lejos Valdemanco. 


Resumiendo: buena caminata, bellas vistas, variedad botánica, fauna. geología, aire puro ... ¿Qué más se puede pedir? ¡Qué buena jornada, Guillermo!